La verdad sobre la confianza es…

Una de las frases más utilizadas por los cristianos habitualmente es algo relacionado con la confianza en Dios.

Todos le hemos dicho alguna vez a algún amigo que estuviera pasando por alguna dificultad: ‘’Tienes creer que Dios va a guiarte en esta situación.’’ O le decimos a nuestro Pastor: ‘’Estoy confiando en Dios para resolver este problema.’’ Y probablemente podríamos darle mas variaciones de esas frases que nos decimos a nosotros mismos o a nuestros seres queridos frecuentemente.

¿Pero realmente confiamos en Dios? Nuestra reacción inmediata es decir que si lo hacemos, ¿pero realmente lo hacemos?

Piense en la última vez que usted enfrentó una mala situación e intente recordar qué hizo…

Salmos 46:10 nos dice: ‘’Estad quietos, y sabed que yo soy Dios;’’ No se si ocurre lo mismo con usted, pero cuando llega un problema inesperado, la ultima cosa que pasa por mi mente es estar quieto. Normalmente tratamos de buscar soluciones, llamamos a nuestros amigos para pedirles consejos… y por supuesto, cuando todo esto falla, recurrimos a Google.

Cuando tenemos un problema y no encontramos la solución, de alguna manera u otra necesitamos pasar a la acción. Pero antes de hacerlo, si realmente confiamos en Dios, tenemos que aprender a permanecer quietos y pedirle que nos muestre qué hacer, debemos mantener la paz interior, porque Él cuida de nosotros.

Eso es una de las cosas más difíciles que hacer, porque confiar en Dios significa dejar a Dios tomar el control de su vida porque solo Él sabe qué es lo mejor para nosotros. Incluso si usted piensa que no debería estar pasando por esa situación. Puede parecer bonito decir que siempre confiamos en Dios, pero tenemos que ser honestos con nosotros mismos. ¿Realmente confiamos en Él?, o ¿dejamos que el pánico de apodere de nosotros y tratamos de resolver las cosas con la fuerza de nuestro brazo?

No hay nada mejor que la honestidad, y es incluso mejor cuando somos honestos con nosotros mismos. ¿Cuántos problemas hubiéramos evitado si hubiéramos confiado en Dios y pedido que nos muestre qué hacer, en lugar de haber actuado sin pensar y hacer que la situación se vuelva peor? Tal vez, si hubiéramos tomado un momento para hacer una oración y esperar un poco más hasta que Él nos muestre qué hacer, no solamente el problema habría sido solucionado, pero también habríamos visto su mano rescatándonos, como un padre siempre hace por sus hijos.

Sea honesto con usted mismo, y si usted realmente quiere confiar en Él, puede empezar haciéndolo hoy mismo.

La próxima vez que usted tenga que hacer frente a un problema inesperado, recuerde: 

‘’Estad quietos, y sabed que yo soy Dios;’’ Salmos 46:10

Entradas relacionadas