¿Le has dado gracias a Dios hoy?

La gratitud puede acercarte al Altísimo, además de traerte otros beneficios ya comprobados por la ciencia.

Ser agradecido con Dios es reconocer cuánto Él ya ha hecho en tu vida, incluso si enfrentas luchas y dificultades. Si revisa su historia por un momento, encontrará razones para agradecer a Dios por su amor y cuidado. Puedes, por ejemplo, estar agradecido de que un día fuiste alcanzado por Su Palabra, te convertiste y dejaste los malos caminos y tuviste la oportunidad de empezar de nuevo. Si tienes un techo sobre tu cabeza, fuerza para trabajar, una familia y aire en tus pulmones, ciertamente tienes motivos para expresar tu gratitud. Y aunque te falten algunas de estas cosas, hay vida y tienes a tu alcance a un Dios que escucha tus oraciones y está siempre dispuesto a ayudar a los que le buscan, lo cual es suficiente para estar agradecido a Dios.

Sin embargo, muchos de nosotros tenemos la costumbre de expresarle a Dios solo nuestras peticiones y, por lo tanto, nos enfocamos en lo que aún no hemos logrado y no damos gracias por lo que ya hemos recibido de Él. La gratitud es un ejercicio necesario para seguir en la Fe y renovar la esperanza. Sin ella, la tendencia del ser humano es caer en el pesimismo y la murmuración.

La Biblia enseña que debemos ser agradecidos en todo momento:

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. 

(1 Tesalonicenses 5:18).

La gratitud es una forma de alabar a Dios y acercarse a Él a través de la obediencia. David, por ejemplo, aún en medio de guerras y persecuciones, ejerció gratitud al Altísimo dando órdenes a su alma cuando dijo:

“Bendice al Señor, oh alma mía, y todo lo que hay en mí, bendice Su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmo 103:1-2).

Los que son agradecidos son felices y valoran las bendiciones logradas. Por otro lado, la ingratitud destruye la alegría, ya que la persona enfoca la atención solo en lo que no tiene, lo que genera un gran descontento. Quienes cultivan la gratitud son más optimistas y se sienten mejor con la vida, según una investigación realizada por dos psicólogas de la Universidad de California y la Universidad de Miami, ambas en Estados Unidos.

Los investigadores pidieron a los participantes que escribieran oraciones cada semana, centrándose en temas específicos. Un grupo escribió sobre las cosas que sucedieron durante la semana por las que estaban agradecidos. Las personas del segundo grupo escribieron sobre irritaciones o cosas que no les gustaban. Los participantes del tercer grupo, en cambio, escribieron sobre hechos que les afectaron, sin el requisito de que fueran positivos o negativos. Después de diez semanas, quienes escribieron frases de agradecimiento eran más optimistas y se sentían mejor con sus vidas. No solo eso: también hacían más ejercicio y acudían a los hospitales con menos frecuencia que los que se centraban en los problemas.

¿Sabías que cuando estás agradecido con Dios también te acercas a Él? Pero, ¿quién es agradecido con Dios? ¿Quién realmente Lo valora? Aquellos que quieren vivir una vida justa y recta ante Dios son aquellos que valoran a Dios y Su instrucción”.

Dios dejó un par de cada tipo de animal y pájaro dentro del arca por días. Y Noé tenía la función dada por Dios de alimentar a estos seres. ¿Piensas que ocuparte de algo a pedido de Dios será aburrido para ti que quieres agradar a Dios? No, nunca, nunca. Al contrario, llegas a amar hacerlo.

Noé obedeció a Dios en todo y cuando escuchó que podía salir del arca agradeció mucho a Dios por cuidar de él y su familia.

Lo primero que hizo Noé no fue edificar una casa para habitarla, sino edificar un altar al Señor. Cuando estamos agradecidos con Dios, le ofrecemos todo lo que nos cuesta, todo lo que vale la pena ‘perder’ para honrar a Dios.

Por eso, querido lector, agradece a Dios reconociendo todo lo que ya has recibido de Él. Celebre la alegría de las bendiciones alcanzadas. Después de todo, una vez que una persona entrega su vida a Dios, todo lo que Él le permite es bueno, incluso las pruebas, que lo hacen ejercitar y madurar en su Fe. ¡Sigue dando gracias!

Fuente: universal.org

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